Conciencias neoliberales S.L.


Es curiosa la infinita capacidad que tienen algunos para hacerse pasar por víctimas mientras hacen de verdugos. Nadie sabe proteger “su” dinero como lo hace un ladrón profesional.

Hace poco pude escuchar en la radio, las declaraciones de uno de los dirigentes del Banco Central Europeo, diciendo sentirse demonizado por la sociedad. “Cierta gente nos ve como los malos de la película, sin pensar si quiera los enormes esfuerzos que hacemos por proteger su dinero”. Curiosamente, esos enormes esfuerzos con los que protegen nuestro dinero, les siguen dando unos beneficios que rondan el 15% más, en el periodo de crisis.

¿Hay crisis para todos? . No. Las crisis siempre son patrimonio exclusivo del pueblo. Patrimonio del que se juega la vida en una obra de tres al cuarto, sin casco, mientras otros están desayunando a base de catering en hoteles de 5 estrellas, buscando la manera de sacarle un poco más las asaduras al obrero.

Lo peor de todo esto, es que estamos ante el enemigo invisible.

Antiguamente, el explotador, el usurero, el empresario miserable, o el cacique, daba la cara. La gente sabía contra quién tenía que pelear su medio de vida. Eran señalados, y todos sabían dónde vivían. Y el pueblo se unía en manifestaciones y huelgas, sabiendo a quién podían culpar o responsabilizar de su miseria. Pero ahora no. Ahora, los caciques, usureros y explotadores de turno, ya no van a caballo al campo para sacarles el látigo a los trabajadores. Éstos, ya no tienen dirección, ni casa fija. Ni siquiera tienen nombres ni apellidos. Encima, y haciendo el mínimo ruido que produce el click de su ratón, son capaces de jugar con las esperanzas y las vidas de millones de personas. Sin contar que una décima más de Euribor o de petróleo, o el cierre una empresa, es capaz de modificar el devenir de millones de personas, cada vez más dependientes de los factores que a ellos enriquecen. Todo ello, sin siquiera sudar sus camisas de Ermani (Por no publicitar).

Pero volvamos a las demonizaciones. He de reconocer que no me gustó “El exorcista” (a pesar de que me partí de risa al verla), entre otras cosas, porque no creo en el demonio ni el infierno. Son conceptos artificiales, creados por hombres para amedrentar a otros hombres.

No existe más demonio que el que habita en nosotros mismos, en nuestras mezquindades personales y colectivas. Y no existe peor infierno que el que viven muchas personas cada día. O cada noche.

Infierno es permitir que existan, según datos oficiales de la ONU, 852 millones “oficiales” de pobres y hambrientos en todo el mundo. Dejar morir de hambre 6 millones de niños al año, por desnutrición. El Satanás del siglo XXI habita en los despachos de quienes privatizan la sanidad (si quiere vivir págueselo), de quienes aumentan el valor del barril de petróleo, de los que controlan el Euribor, y trasladan empresas, despiden trabajadores u olvidan asegurarlos o ponerles un mísero casco por ganar rentabilidad. También habita en los que permiten y crean guerras, las facilitan con venta de armas o “los canallas que les secundan” en las Azores.

Pero no sólo quienes manchan de sangre sus camisas Armani, son quienes hacen pactos con el diablo. Los hay que prefieren no derramar una gota de sangre ciudadana, para poder chuparla y aprovecharla para sus intereses, cual vampiros. Son banqueros, super-empresarios y especuladores de terreno, que exprimen al trabajador en las empresas y hurgan con sus tentáculos en los despachos de los políticos.

Porque al fin y al cabo, los políticos no tienen poder, pues están al servicio de ellos.  Tras financiar las campañas electorales de nuestros políticos, que deberían representarnos, éstos se convierten en sus muñecos. Y cuando éstos se revelen, los destapen, o simplemente dejen de servirles, cerrarán el telón sin dejar títere con cabeza.

La corrupción de la democracia proviene de la corrupción económica neoliberal. A mayor libertad de empresa, mayor poder e influencia política tendrán los más ricos.

Ellos comprarán políticos al peso, como en el mercado. Póngame un par de kilitos de políticos, cuánto más corrompidos mejor. La financiación ilegal de las campañas electorales, obliga a éstos a hipotecar sus decisiones de 4 años, al servicio de quienes les pagaron los carteles. Esa es la realidad por la que tenemos que luchar, puesto que estamos comprobando que cambiar los muñecos no ha mejorado la obra. Porque el productor, el guionista y el director han decidido contarnos la misma historia con diferentes actores. La política me recuerda, cada vez más, a esas películas americanas malas de terror (Tipo “Scream”) que se versionan una y otra vez, hasta la saciedad, con diferentes actores malos y con el mismo guión malo, devaluándose a cada reposición.

Cuántas libertades hemos ganado. Y cuántos derechos hemos perdido… ¿De qué ha servido tanta lucha por querer votar, si nuestro voto ya no cuenta?. ¿De qué ha servido tanta lucha por la libertad para comprar, si no podemos pagarnos una casa donde vivir?. ¿Dónde están los derechos humanos, recogidos en muchas constituciones?… A un trabajo y una vivienda digna, a una educación pública y gratuita, a una justicia en igualdad en condiciones…  ¿De qué nos sirve ser libres sin tener derecho a una vida digna?. “Los tiranos sólo quieren ser libres ellos”, decía Chaplin en “El Gran Dictador”.

¿De qué nos sirve ser libres sin tener derecho a una vida digna?.

Desintoxiquen ya este maldito mundo que nos estamos cargando. Háganlo por su salud (sistemas sanitarios precarios en vías de privatización), por sus estudios (las universidades se van privatizando y encareciendo en toda Europa), por su casa (hipotecas impagables), por su trabajo (Despido libre), por sus espacios naturales (Amazonas), por el cambio climático…  Háganlo por las vidas de quienes mueren por pseudo-guerras santas. Por la paz mundial.

Y si no, por lo menos, háganlo por los 45 niños que acaban de morir de hambre en los 5 minutos que han tardado en leer este escrito.

Money, “Pink Floyd”

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Acerca de Dudas Razonables
Blog de concienciación social y ciudadana

3 Responses to Conciencias neoliberales S.L.

  1. Dudas Razonables says:

    Reblogged this on Dudas Razonables.

  2. wolfman says:

    No hay discusion sobre el tema, quiza si sobre los matices, pero jamas sobre el fondo por lo que la discusion seria un exbrupto de sobremesa y nada mas.

    Lo que si da escalofrios es tu ultima reflexion en forma de titular-pregunta:

    ¿De qué nos sirve ser libres sin tener derecho a una vida digna?.

    En tiempos en los que “la mayoria” estaba mas indefensa que ahora esa afirmacion llevo a las personas a entregarse en los brazos de los totalitarismos que tantas generaciones nos esta costado combatir.

    Es cierto que la desarticulacion de la “fuerza popular” nos esta llevando al fracaso en el intento y que el totalitarismo que esta agrupandose bajo la bandera del dinero esta muy perfeccionado, pero eso, lejos de recurrir a proclamas que se lo pongan tan facil deberia hacernos reflexionar sobre la direccion que debemos darle a los esfuerzos que dediquemos a la insurgencia.

    Quiza tu pregunta solo sea retorica y yo no lo haya comprendido de primeras, porque es evidente que si un sistema social niega el derecho a una vida digna no ofrece ningun tipo de libertad.

    Un abrazote

    • Dudas Razonables says:

      Pues sí. Pero la pregunta tiene otro tipo de connotaciones: ¿libertad para elegir una educación de pago, o derecho a educación universal y gratuita?, ¿libertad para escoger médico, o derecho a sanidad universal y gratuita?, ¿libertad para elegir y comprar una vivienda, o derecho a una vivienda?.

      Los totalitarismos llegaron como método de corrupción y destrucción de los sistemas económicos que trataban de garantizar derechos humanos. Así, hoy la palabra socialismo o comunismo, sólo se recuerda por su corrupción como sistema político, sin embargo, pocas veces se analiza fríamente como sistema económico con evidentes errores, pero con aciertos. El llamado “estado de bienestar” bebió de muchos de estos avances (sistemas sanitarios gratis, educación pública y universal…) No estoy haciendo apología de estos sistemas por ello, pero sí creo que merece la pena reconocer la aportación como mensaje humano, solidario y justo de estos sistemas tan denostados hoy.

      Sin embargo, el capitalismo, ese monstruo enorme que no para de crecer a pesar de sus desórdenes, miserias y vergonzosos daños “colaterales” en nuestra vida, rara vez es cuestionado. Hubo un momento, al principio de la crisis donde se llegó a hablar de una refundación, de una reestructuración del poder de los grandes capitales y bancos. Pero no. Nada, que vivimos mucho tiempo por encima de nuestras posibilidades, y que la culpa es de Pepe el carpintero, Juan el ATS, María la profesora y Carmen la jubilada.

      Pues eso es lo que quería llamar la atención aquel lejano día de 2008 en que escribí el artículo. Tampoco es que llamara mucho la atención entonces… pero ahora, 4 o 5 años de dura crisis aquello suena a la predicción de la bruja que le dice al cliente que se va a divorciar… porque es amiga de su mujer.

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