Tiempo.


Tiempo

1897. Un hombre hace un encargo extraño. Quiere un reloj. Pero no un reloj cualquiera.

La hora y el calendario no le basta. Necesita que el calendario sea perpetuo (con 366 días para años bisiestos), que marque las milésimas de siglo transcurridas, las fases de la Luna, estaciones, solsticios y equinocios, que tenga cronógrafo, contador de minutos y horas con retorno a cero, brújula… Además, el cliente fue muy concreto con ciertas características: quería que en su reloj tuviera un planetario del hemisferio norte en el momento del día indicado por la hora y calendario, para dos ciudades (Lisboa y París). Y otro del hemisferio sur (Río de Janeiro). Por si hacía falta ir.

También quería la hora para 125 lugares del mundo y la del amanecer y anochecer de Lisboa, un termómetro metálico en centígrados, un higrómetro (humedad), barómetro (viento) y altímetro (hasta 5000 metros). Por si hiciera falta subir.

Todo ello, en una caja de 71 mm, con mecanismo de resorte, cristal para no tener que abrirlo, tic-tac regulable (sonoro, suave y silencioso), sonido repique para minutos, cuartos y horas ajustable, y que estuviera resguardado por el diseño de un genio.

Desde aquel día, 5 años tardaron en conseguir terminarlo. Costó una fortuna, dicen. El rey D. Manuel II de Portugal fue el encargado de recogerla, custodiarla, y entregarla en mano al extraño cliente. Buenas tardes, soy el Rey, vengo a traerle este paquete. Firme aquí, en el recuadro. Gracias y adios.

Hoy, 110 años después de su construcción, el reloj sigue andando sólo, sin necesidad de cuerda. Fallecieron el extraño cliente, y sus siguientes y atónitos poseedores. Algunos seguramente no merecedores de tal pieza. Igual que entonces, el reloj sigue en perpetuum mobile, latiendo preciso e incansable, viendo cómo a sus dueños les salen más canas, sintiendo como todo a su alrededor se va pudriendo o renaciendo sin poder evitarlo. O quizás, siendo partícipe de ello. Como si a cada Tic-Tac estuviera dándonos la suerte de continuar vivos para poder contemplarle.

Nadie sabe qué pasará el día en que todos los relojes se paren a la vez.

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Blog de concienciación social y ciudadana

One Response to Tiempo.

  1. Tiempo medido

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