Terremotos en Cabo San Vicente, más de 20 réplicas en menos de 48 horas.


Más de 20 réplicas en 48 horas.

Llevo unos 4-5 años observando periódicamente los seismos de España, desde la página oficial del IGN (Instituto Geográfica Nacional). En esos años, he puesto especial interés en observar los seismos del Atlántico (especialmente en la zona del Cabo San Vicente) por un estudio por iniciativa personal que realicé en 2007 en colaboración con mi Universidad, sobre las consecuencias del Terremoto del Cabo San Vicente de 1755 y el posterior maremoto (tsunami) que destrozó la ciudad de Lisboa así como toda la costa del Algarbe y el suroeste de Andalucía. Un destrozo similar al de Japón hace poco más de un año. (Continúa abriendo el post)

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Pasen a la mansión… Está abierta.


Pasen y vean...

Ding, dong…

Ding, dong… (Sonido de discusión en la casa)

– Joder, ¡os dije que metiérais el dinero en Suiza, no en Liechtentein cretinos!. Margaretha, dile a Peter, Jonas y Mathias que se acabaron las vacaciones, volvemos a Vaud. Me dan igual sus mujeres, si no quieren venir que les den. Estoy hasta los huevos de mis queridas nueras y sus especulaciones sobre la muerte.

Ding, dong… (aumenta el sonido de la discusión)

-Svenson, llama a mis abogados, diles que cancelen todas sus citas y que vengan a casa. Hay que salvar Interogo o hacienda nos va a crujir. ¿Quién coño pudo abrir el pico?… Joder… ¿Le Monde?, sí… póngame con el director. ¿Eric?… Hombre Eric, que tal… ¿cómo está la situación?. Bien… entiendo. Gracias, ¿se sabe algo del Guardian?. Ahá… Perfecto. ¿Que hay algunos indicios en Internet, pero se han publicado…?. ¿Otra cosa… qué? ¿Uppdrag granskning?. ¿Esos estúpidos que me pararon el otro día?. Capullos… Ese va a ser su último programa. ¿Pero qué coño se han creido éstos?.

Ding, dong…

-¿Pero quién coño está llamando a la puerta?. Svenson pregúntele al portero. ¡¡¿Qué?!, una niña vendiendo galletas… Joder lo que faltaba. Espera… mejor salgo yo… puede traer una cámara y hay que dar imagen de venerable abuelito que compra las galletas. Salgo.

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El ocaso del miedo.


 

El ocaso del miedo

Lo siento, pero ya no tengo más miedo.

Ya llevo toda mi vida asustado. Primero cuando me incrustásteis con 12 años ese chip del complejo de inferioridad tatuado a mi juventud, para que fuera aprendiendo que la vida era una mierda. Luego, cuando ya tenía suficiente edad para entender las “responsabilidades” que me endosabais por el simple hecho de ser humano -pagar por una casa, por un coche, una familia…-, me obligasteis a mercadear mi tiempo y mi trabajo. Da igual si en el paro, en trabajos precarios y cortos, o en largos y precarios. En otras palabras, me sometisteis a punta de pistola, a renunciar a mi vida para sobrevivir con vuestras migajas. A ser esclavo por petición expresa. Por mi bien.

Miedo todo el día. A que piensen que no puedo pagar, a no poder pagar, a que me despidan, a no encontrar trabajo, a no volver a trabajar, miedo a no cobrar, a que me quiten la paga, a que me abandonen, a quedarme sólo, a que me olviden, a que me muera. Miedo a sentir miedo.

El miedo te debilita, como una enfermedad lenta y alargada que te arruga, te encorva y te consume hasta la tumba. Te somete como una camisa de fuerza, que te recuerda que estás atado, a poco que muevas un dedo. El miedo nos convierte en seres inferiores, faltos de estima hacia nosotros o los demás. El temor en los ejércitos y en las guerras. De él se nutren, y es lo que tratan de sembrar. Qué otro aliciente puede alimentar a un ser humano que llega a disparar a quien jamás querría hacer daño.

El miedo te lleva a sospechar de quien te quiere, y a confiar de quien te roba. Somos incapaces de prestarle 100 Euros a un amigo que no puede pagar la letra del piso, y a la vez, en cambio nos tranquiliza donar el sueldo de nuestra vida a quienes menos falta les hace. A los mejores profesionales del robo. “Queremos ser tu banco”, “Su rentabilidad, en buenas manos”, “Depositanos tu confianza”, “Plazo fijo de credibilidad”, “Seguro entre amigos”… ¿Por qué tantas molestias en ganar nuestra estima?. ¿Qué clase de amigo tendría que poner carteles en la calle para convencerte de que le des toda tu confianza?.

Los medios de comunicación son realmente los “miedos” de comunicación. Poco espacio en ellos para la  noticia amable, para la sonrisa del niño que aprendió a leer, para el hombre que agradece que le rescataran en el rio inundado, o para la abuela que creó su propia página web para vender objetos de croché. Pocos titulares porque la buena prensa “no vende”. Y en eso tienen razón. ¿Qué fantasma de las finanzas querría financiarte un periódico que no diera miedo?. ¿Un periódico que relatara la poderosa bondad de nuestra especie?

Pero empieza el ocaso del miedo. El fin del eterno final anunciado. Los peces gordos se ahogan en su propio océano de mentiras y temores. Y llegará el día en que todo nuestro mundo estará libre de la tiranía del miedo.

Respira hondo y piénsalo detenidamente: vivir es la mejor evidencia de que podemos llegar a ser felices.

Un Voynich en Doñana


Voynich en Doñana

Pues resulta que sí. Que en Doñana hay otro Voynich a la espera de ser codificado. Los chicos de Google Maps, que ya no saben cómo manchar el mapa de Doñana… Es uno de los pocos lugares de toda España, especialmente en esta zona del parque, cuyas fotos no se han actualizado desde 2004. ¿Por qué?…

En Doñana hay muchas dudas razonables, y lo mejor. Muchas respuestas irracionales. Tengo las fotos en mi ordenador desde hace 3 o 4 años, y es ahora cuando cobran sentido.

Estoy dándole vueltas a las fotos, buscando una manera lógica, ordenada y precisa de explicar lo que pasa ahora mismo por mi cabeza. Pero no puedo. Sólo puedo decir que siento una enorme energía que procede de Doñana, de sus marismas, de su agua, de su diversidad biológica. Pero también, de algo mucho más fuerte que habita en el interior de su corazón salvaje y, a la vez, culto. Algo enterrado que me llama, y me pide que lo descubra. Y se dónde buscar.

(Sigue leyendo, hay una fotito más…)

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El misterio del manuscrito.


El manuscrito del misterio

Hace unos cuantos siglos, un manuscrito fue terminado. En él se guarda el misterio de la mano de su autor y su propósito. Tras su aspecto apacible y envejecido, guarda un secreto que se ha fundido ya a decenas de listillos, y a dos super-ordenadores dispuestos a exprimirlo hasta la extenuación. Pero nada.

Cuántas manos habrán pasado por él desde el día en que terminó de escribirse. Cuántos dueños, dineros, intercambios, negocios, viajes… Cuántos lectores que sonrieron al saberse únicos en el mundo. Cuántos lectores que negaron con la cabeza, al saberse derrotados por el libro.

Cuando escribes estás derramando una gota de tinta de tu vida en cada letra. Nadie mejor que tú sabrá qué significa, y sin embargo, todos tendrán su explicación, perfectamente respetable y válida. Es lo grande y lo hermoso de escribir y leer. Nadie sabe, pero todos comprenden.

¿Quién se anima a descubrir el misterio del manuscrito?. ¿Pistas?… Abre la primera imagen, para flipar de verdad.

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Regalito para Miguel Furlock.


Pronto, amigo Miguel, el tiempo estará en tus manos. Esta misma semana, un amigo te traerá un pequeño reloj de luz. Será para siempre, como su amistad.

El reloj de luz

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