Pasen a la mansión… Está abierta.


Pasen y vean...

Ding, dong…

Ding, dong… (Sonido de discusión en la casa)

– Joder, ¡os dije que metiérais el dinero en Suiza, no en Liechtentein cretinos!. Margaretha, dile a Peter, Jonas y Mathias que se acabaron las vacaciones, volvemos a Vaud. Me dan igual sus mujeres, si no quieren venir que les den. Estoy hasta los huevos de mis queridas nueras y sus especulaciones sobre la muerte.

Ding, dong… (aumenta el sonido de la discusión)

-Svenson, llama a mis abogados, diles que cancelen todas sus citas y que vengan a casa. Hay que salvar Interogo o hacienda nos va a crujir. ¿Quién coño pudo abrir el pico?… Joder… ¿Le Monde?, sí… póngame con el director. ¿Eric?… Hombre Eric, que tal… ¿cómo está la situación?. Bien… entiendo. Gracias, ¿se sabe algo del Guardian?. Ahá… Perfecto. ¿Que hay algunos indicios en Internet, pero se han publicado…?. ¿Otra cosa… qué? ¿Uppdrag granskning?. ¿Esos estúpidos que me pararon el otro día?. Capullos… Ese va a ser su último programa. ¿Pero qué coño se han creido éstos?.

Ding, dong…

-¿Pero quién coño está llamando a la puerta?. Svenson pregúntele al portero. ¡¡¿Qué?!, una niña vendiendo galletas… Joder lo que faltaba. Espera… mejor salgo yo… puede traer una cámara y hay que dar imagen de venerable abuelito que compra las galletas. Salgo.

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La recta final de la falsa democracia. La luz que nos espera.


La luz que nos espera.

Fin de legislatura. Los políticos tachan en el calendario los días que faltan para subir, de nuevo, a la báscula de la verdad. La báscula a la que deben subirse las corporaciones municipales antes de entrar en el consistorio (2354 kg en pleno). Esa báscula con la que podemos comparar lo que pesaban antes, y lo que tienen entre michelines, ahora que Mayo se va acercando. Esa que no miente acerca de los excesos de ácido úrico y metales pesados producidos por los sueldazos indecentes y los langostinos tigres. No amigos. De nada sirve intentar rebajar las lorzas a última hora, tragar botes de pastillas para adelgazar, o tratar de vomitar en el bater. La báscula es el invento más terrorífico jamás ideado. Porque no te acecha, te espera. Y sabe que volverás.

Toneladas de alquitrán caducado, litros de pintura para asfalto comprados en el chino de la esquina, tropecientas promesas anónimas y brindadas al sol, 1001 besos de campaña, abrazos chiringuiteros, kilómetros de cinta para inaugurar porquerías, ejercitos de camareros sirviendo el catering de las conversaciones pastelosas… Todo ello bajo la atenta mirada de televisiones a sueldo y folletines de partido mal-llamados periódicos. Bulimia electoralista. Flatulencias en pre-campaña. Y en campaña.

Pero ya no les sirve.

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Vivir para consumir


8 de la mañana. El despertador-radio te mata de un susto, con ese maldito anuncio de seguros a base de claxon y golpetazo de coche atronante. Minutos después, se siente esa musiquilla estúpida del anuncio de teletienda en la TV del salón, que tu compañera/o de vivienda está tragando junto a sus cereales de marca. “Tenemos que comprar un cuchillo mejor”, te dice.

En el coche, camino del trabajo, vuelve a sonar el claxon y el cacharrazo que te despertó, y te vuelve a estremecer, ahora más, ya que vas conduciendo. Decides cambiar de emisora y pones esa que reúne a 40 canciones que alguien determina como principales. “La misma de ayer…” – murmuras. “¿Cómo puede esta canción ser una de las 40 más vendidas en España?”. Qué vergüenza.

En el kiosco pides el periódico y te dan 3 revistas de regalo. Kilo y medio de papel, calculas. Dos de ellas tienen un grosor de 300 páginas, más del 60% de publicidad. No sabes como transportarlas, pues en la mano no caben y bajo la axila van resbalando hasta el suelo. En cuanto llegue las tiro a la papelera.
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Conciencias neoliberales S.L.


Es curiosa la infinita capacidad que tienen algunos para hacerse pasar por víctimas mientras hacen de verdugos. Nadie sabe proteger “su” dinero como lo hace un ladrón profesional.

Hace poco pude escuchar en la radio, las declaraciones de uno de los dirigentes del Banco Central Europeo, diciendo sentirse demonizado por la sociedad. “Cierta gente nos ve como los malos de la película, sin pensar si quiera los enormes esfuerzos que hacemos por proteger su dinero”. Curiosamente, esos enormes esfuerzos con los que protegen nuestro dinero, les siguen dando unos beneficios que rondan el 15% más, en el periodo de crisis.

¿Hay crisis para todos? . No. Las crisis siempre son patrimonio exclusivo del pueblo. Patrimonio del que se juega la vida en una obra de tres al cuarto, sin casco, mientras otros están desayunando a base de catering en hoteles de 5 estrellas, buscando la manera de sacarle un poco más las asaduras al obrero.

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